
«Santa Clara. Principios de los años noventa. La tranquilidad de este pueblo olvidado se ve alterada por el terrible crimen de la joven Daniela Gamboa. A lo largo de la investigación, se irá desvelando una trama de viejos rencores que llevará al límite a varios personajes, entrelazándose sus destinos de forma trágica: un asesino que perfila los detalles de su próxima huida; un padre destrozado en busca de venganza; un muchacho en plena crisis de identidad; una periodista que ha dejado de creer en su labor. Condicionados por sus propias circunstancias, enfrentados al monstruo que todos llevamos dentro, cada cual intentará hacer prevalecer su verdad por encima de la justicia, olvidándose de lo más importante: descubrir quién asesinó a Daniela».
¡Aquí estamos de nuevo! Nueva novela y cambio de tercio. Nos adentramos ahora en Los caminos del odio, una novela que, sin llegar a ser negra del todo, aspira a abarcar algunos elementos característicos de este tipo de género, pasados todos ellos por el peculiar filtro que suelo emplear en mis narraciones.
Esta vez el proceso creativo ha sido diferente. La novela fue escrita en 2017 y guardada en el «cajón de pensar» durante siete largos años. En la Nota del autor incluida al final del libro se explica mejor todo esto. El caso es que Los caminos del odio es en realidad mi primera novela de ficción, la primera que escribí y que ahora, tanto tiempo después, he decidido desempolvar y adecentar en la medida de mis posibilidades. No exagero si digo que he vuelto a escribirla. Ha sido un ejercicio agotador, rematado con una autoedición en toda regla en la que he tenido que ocuparme de todo el proceso de maquetación y publicación, en este caso a través de Amazon KDP.
La novela se publica en dos formatos, ambos ya disponibles en Amazon:
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Espero de corazón que esta nueva novela guste a todo aquel que quiera adentrarse en sus retorcidos caminos, y que la sensación que prevalezca al terminar el viaje sea bien distinta del odio que ciega a muchos de los personajes que transitan por sus páginas. Con eso me doy por satisfecho.