Duerme. Ahora duerme. Intuyo su cuerpo quieto sobre la cama, imagino su ceño fruncido en la oscuridad de la habitación. No me atrevo a acercarme, por miedo seguramente, o quizás por asco. Mejor me quedo aquí, junto a la ventana, viendo caer la madrugada sobre la ciudad. Fuera el cielo es amarillo, lo arañan cúpulas … Sigue leyendo Junto a la ventana